viernes, 13 de abril de 2012

Testosterona LDL y testosterona HDL

La testosterona viene a ser como el colesterol. Necesaria. Muy necesaria.
Y dañina si se tiene, te chorrea o te salpica en exceso.
A veces te cruzas con señores que parecen llevar un aspersor en la cabeza. Y te vuelves a mirarlos. 







Otros no parecen saber ni lo que es. No te vuelves a mirarlos.




Hay hombres (malos) que le echan la culpa de sus (re)acciones o que, aún peor, ni siquiera saben que sufren de esas re(acciones). También te los puedes cruzar por los pasillos. De hecho, suele pasar. Y son tan malos que primero otean el horizonte para asegurarse de que nadie es testigo de sus maldades. Con pocos gestos pueden hacerte sentir mal, asustarte como a una niña o llevarte a la náusea más desagradable. Si te quejas, las respuestas las llevan en el bolsillo de la camisa, con el bolígrafo. Una camisa de cuadros, probablemente de manga corta, y desde dentro te dicen “Te alteras con nada”, “En el fondo di que te gusta”, “¿Yo? Pero si yo solo pasaba por aquí. No seas histérica”... Son, además de malos, muy poco originales, se repiten como el ajo y no consiguen ni siquiera sorprender con alguna novedad. No suelen ser tontos, pero tienen una inteligencia limitada por el monotema y la mente. Tal vez, también, por alguna adicción, legal, ilegal, tangible o intangible. Y siguen existiendo porque no es fácil acabar con ellos y porque, lamentablemente, siempre encuentran a alguien que salte con ellos al vacío. Tema enjundioso que trataré en otra ocasión.



_________________________________________________________________________________
Y hay hombres (buenos) que tienen, ni más ni menos, que la que hay que tener: abundante sin ahogar, limpia como un jaspe y disponible para cuando una la necesita. Agradecida. Inmensamente. Ellos me hacen olvidar a los primeros y me hacen sentir que otro mundo es posible y en ello estamos, haciendo manitas, ¿o qué os pensábais?








3 comentarios:

  1. ¡Qué bien los has descrito! Me refiero a los hombres (malos) Afortunadamente en mi entorno inmediato abundan los últimos que describes… Me siento afortunada por no tener que cruzarme con los otros.

    ResponderEliminar
  2. Las mujeres también segregamos testosterona (no sé si de la high o de la low density) sin necesidad de que nadie nos salpique. De hecho, se prescribe como tratamiento en casos de inhibición del deseo sexual. Mira qué bien, oye. Si todos nos dedicáramos a hacer más el amor que la guerra, a lo mejor dejábamos de atribuir a una pequeña hormonita el poder de Eros y Thanatos y nos librábamos de la estupidez adquirida. ¿Nos hacemos donantes? ;-)

    ResponderEliminar
  3. Realmente tenemos un enorme problema de educación en el que no hemos avanzado casi nada y es en la educación masculina.
    Por desgracia seguimos viendo que no nos desprendemos de "los hombres malos" y es que aunque en las leyes hayamos avanzado enormemente, el pensamiento colectivo se mueve más despacio y a las mujeres aun se nos sigue viendo y vendiendo como un objeto de uso y abuso hechas para cuidar y servir.
    Nos queda un largo camino por recorrer.

    ResponderEliminar

Sin tus comentarios no somos nada (o sí)