jueves, 18 de julio de 2013

¿Y tú qué coño sabes de mi coño?

Yo siempre he dicho y diré que no sé lo que siente un hombre porque no soy hombre. Mis preguntas a mí misma son del tipo "¿Qué sentirán cuando se les pone dura sin que puedan hacer nada por evitarlo?", "¿Qué sentirán cuando, sin querer, se vean casi obligados a dar el primer paso y a veces, siguientes, para no parecer "niñas"?" ¿Qué sentirán cuando los pelos y la testosterona les gana...?"
Pues no lo sé, y algunos amigos me cuentan (yo pregunto mucho, quiero saber) lo que sienten y otros no quieren contar nada y hasta hay quien se pone a la defensiva. Yo lo comprendo, a veces es tarea ardua sentir y aceptar lo que se siente, porque no corresponde a lo que "debería ser".
Sí sé que comparto sentires y sensaciones con muchas mujeres porque lo hemos hablado y coincide. Con otras no. Pero en general, con pocas palabras sabemos qué queremos, por qué no hacemos lo que queremos, por qué les hacemos creer que todo está bien cuando no lo está o por qué nos aguantamos con bromas sexuales que llegan a ser agresiones encubiertas. También sabemos, porque lo sabemos, que cuando nosotras queramos que esto cambie, sólo tendremos que actuar distinto. Y el por qué no lo hacemos, pues también tiene su explicación, pero hoy no toca. Otro día.
Y hay una cosa que nunca me dejará de sorprender y es lo atrevida que es la ignorancia de un tipo de tipos que creen saber lo que una mujer necesita, cómo, cuándo y de qué manera. Un ejemplo serían esos que creen que su mujer tiene sequedad vaginal porque se hace mayor. Yo la invito a ella a probar, y a él a comprobar, si la sequedad es la misma cuando su señora retoza con otro señor que la ponga, con perdón, burrísima (como el de la imagen, por ejemplo; o con ese cabrón que conoció en Internet y que la trae frita. O con quien sea menos él.
Dar por hecho que una mujer que dice lo que piensa (aunque no se deba), que pide lo que es suyo (aunque no debiera) y que no admite "buena gente" como animal de compañía está mal follada o tiene sequedad vaginal es no tener, como mínimo, ni puta idea de lo que sienten el coño y el alma (vienen a ser la misma cosa) de una mujer que está viva.
Y todo para acabar descubriendo que el pobre pertenece al grupo de los hambrientos desesperadamente contenidos y que lo único que quiere es alegría. Pues pídela con educación, gilipollas, quién sabe si así...

2 comentarios:

  1. Con determinados animales de compañía, ni la educación evita la sequedad vaginal.

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