domingo, 29 de enero de 2012

Mi amiga Cristina


Mi amiga Cristina es una mujer morena, de pelo negro;  sus ojos oscuros, muy oscuros, tienen esa estrellita que les hace brillar. Es guapa, no de belleza sosa, de revista de moda, si no guapa de verdad, guapa como son guapas las mujeres que se curran la vida. Pero lo mejor de todo es su sonrisa;  sonríe y te envuelve. Tiene una de esas sonrisas que te hacen sentir en casa.
Como a muchas otras mujeres le costó romper lo que llevaba mucho tiempo roto pero al final lo hizo y se separó del padre de sus tres hijos.
No mucho tiempo después, cuando todo se hace tan cuesta arriba, cuando la vida no se ha acostumbrado a las nuevas normas, a las nuevas necesidades, Cristina comenzó a salir con un hombre.
Hablábamos el otro día de amor verdadero. Si un hombre te mima, te valora, te mira y te ve, te escucha, comparte tus agobios y tus problemas  y con él hablas y ríes y con él quieres estar…sientes que es amor verdadero.
Han pasado tres años. Después de mucho tiempo Cristina ha tenido un fin de semana para pasar con sus amigas.
Durante todo este tiempo tuvo que dejar de ver a su gente, tuvo que medir sus palabras, tuvo que asentir a absurdos, tuvo que controlar a quién regalaba su sonrisa.
Pero no fue eso lo peor. Lo peor es que durante tres años, poco a poco, fue sintiendo que no valía nada, que no era capaz de nada, que no atraía a nadie, que estaba sola, que era fea, que sólo podía seguir diciendo sí a quien la estaba anulando. ¿A cambio de? ¿amor verdadero? No había amor, ni verdadero ni falso. Sólo había una gran trampa que iba ensuciando todo lo bueno.
Cristina ha sido capaz de decir basta y este fin de semana hemos vuelto a reír y a charlar. Ha sido un buen fin de semana. Hoy ha vuelto a su casa, con sus hijos, a seguir viviendo.
Mañana quizá nadie le diga que es maravillosa, quizá sí, pero sea lo uno o lo otro, ella vuelve a saber que sí, que lo es, porque somos maravillosas sólo por ser nosotras, ¿a que sí?




9 comentarios:

  1. El amor verdadero tiene que estar en alguna parte. Pero en ningún caso tiene que ver con la necesidad.
    Volver a tener un hombre en tu vida es bueno, cuando lo merece. Cuando el precio que pagas por no estar sola es demasiado caro, no vale la pena. Nadie debería dejarse vencer por el miedo a la soledad o por una necesidad cultural malentendida.
    Porque solo nos hacemos daño... y nos hacen daño.
    Besitosss

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  2. El amor verdadero igual ni lo hemos olido, por eso es tan fácil que nos den gato por liebre.
    La necesidad no es amor; de ahí deduzco que si una mujer (o un hombre, pero aquí hablamos de nosotras), decía que si una mujer está con un hombre porque le aterra estar sola, entonces la que no ama es ella, ya parte del error y es imposible que encuentre a nadie que le dé lo que ella misma no se da.
    Yo no entiendo de estas cosas (tampoco) pero sí que sé lo que no es... Y lo que no es, desde el minuto uno, lo que no es, decía, eso una ya lo sabe.
    Pregúntale a Cristina, dile que, sin negación, jure que no se lo olía casi desde el principio... pero a pesar de todo, se quedó. Menos mal que no se quedó hasta el final, como hacen otras.
    Tenemos que espabilar, nenas. Nadie nos va a salvar la vida sino nosotras mismas y entonces sí, entonces sabremos diferenciar el chocolate negro del sucedáneo ;)
    Un beso tan grande como el Universo.

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  3. Tal vez el amor verdadero, es llegar a querernos y comprendernos a nosotras mismas. De ahí podrá nacer lo demás. Que difícil!! Me alegro del final feliz :)

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  4. ¡Cuánto me alegro, vecina!
    Habrá quienes se ganen de nuevo el corazón de Cristina, pero no habrá, seguro, un tercer amor abusador.
    Además de sus hijos, ha recuperado algo importante para seguir adelante sola, sus amigas.
    Un abrazo

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  5. "Mañana quizá nadie le diga que es maravillosa, quizá sí, pero sea lo uno o lo otro, ella vuelve a saber que sí, que lo es, porque somos maravillosas sólo por ser nosotras, ¿a que sí? " Bueno yo conozco a una que lejos de ser maravillosas es una …. (Lo dejo aquí) Utiliza a sus hijos para decirle a su ex-pareja lo que ella no es capaz de decirle. En fin … Esa muchacha no es maravillosa, es una cabr… (Lo dejo también aquí) No quiero insultar. Os aseguro que son cosas muy fuertes de asimilar para un nene de 6 años...

    Me alegro de que tu amiga Cristina haya respirado libre, por fin. El hombre que estaba con esa mujer de la que hablo también intenta respirar tranquilo pero claro, no puede, sus hijos están con ella : ( y sigue envenenándolos con su puntiagudo aguijón.

    Bueno pensamiento positivo nosotras sí que somos maravillosas…

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    1. Ójala que ese hombre pueda volver, como Cristina, a su casa, con sus hijos y seguir viviendo.
      Somos maravillosas, lo que no quita que otros no puedan también serlo. ;-)

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  6. Me alegro de que Cristina tenga paz. Y debe aprender a quererse porque es eso lo que hará que no vuelva a las andadas. Es importante sentirse querida (por ti o por tu gato) y estar segura de ello para que esa pareja que llega no se aproveche y te use como a los regadíos,que dice el ministro. Un empujón para Cristina y un achuchón enorme para todas nosotras.

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  7. Cristina leerá este post y, mejor aún, leerá vuestros comentarios. Me gusta que pueda sentir que en esto no andamos solas.
    Un abrazo tan grande como el beso de Lola.

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  8. Queridas mujeres poderosas. Permitidme que, una mujer débil y vulnerable como yo, discrepe de vuestra opinión.

    Hace un par de noches, casi de madrugada, una mujer recién parida me contaba, entre sollozos, cómo un pediatra, en el hospital, la regañaba diciéndole: "Debes estar positiva y optimista o, de lo contrario, no te subirá la leche".

    La autoestima no es alta o baja para siempre, no se pierde o se recupera para siempre, al contrario que la energía, se crea, se transforma y se destruye a lo largo de nuestra vida. Y en la construcción (en la infancia) y sucesivas transformaciones de nuestra propia autoestima, además de una misma (mecagüenelonanismodeloslibrosdeautoayuda) tienen mucho que ver la estimación ajena.

    Hay momentos de extraordinaria vulnerabilidad en los que, de repente o tras un largo proceso, cualquier persona puede permitir que otras abusen de ella (un parto, enfermedad, proyecto profesional/personal con/sin vinculación económica a otras personas, etc).

    Estoy segura de que Cristina agradecerá que sus amigas, hijos y personas queridas le recuerden, desde los sólidos cimientos de la mujer que ha sido, que aún es y que será, todo lo que vale, todo lo bien que sabe hacer, todo lo bueno que tiene, y no tanto la regañina a la niña Cristina por todo lo que debería haber hecho y no hizo, o lo que debe hacer y aprender a partir de ahora ella sola.

    Pongamos la primera hilera de ladrillos y el mortero sobre los cimientos de la autoestima de Cristina. Para el tejado y los acabados interiores le sobrará presupuesto.

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